6 de 100 " Creando a Miranda Arcos Peña"




Ficha técnica: 

Nombre: Miranda
Apellidos: Arcos Peña
Edad: 28       
Fecha de nacimiento: 11 de noviembre 1989
Signo del zodiaco: Escorpio
Nacido: A Coruña (Galicia)
Residencia actual: Santiago de Compostela (Galicia)
Padres: Einés Peña Ulloa (60) Braulio Arcos Laya (64)
Hermanos: Davide (su mellizo)
Profesión: Profesora de Lengua Española y Literatura.
Estudios: Grado de Lengua Española y Literatura. Máster de Estudios Medievales Europeos: Imágenes, textos y contextos. (USC)
Estado civil: Soltera
Hijas/os: Posiblemente... 

Apariencia: 1,68 ágil, delgada y esbelta. Ojos verdes y pelo castaño claro largo. Siempre sonriente, agradable, cercana y muy sociable. Viste de manera informal y hippie, pantalones anchos de colores y camisetas.

Salud: Buena, de pequeña la operaron de apendicitis.

Carácter: Abierta, sincera, extrovertida, divertida y muy comunicativa. Es culta y siempre tiene temas de conversación, se interesa por el mundo, por el medio ambiente y por los animales, es vegetariana desde los 12 años. Es pacifista y siempre se posiciona en el lado de los "débiles", los vulnerables. Tiene ideas y creencias inamovibles, y defiende lo que es correcto con toda su alma.

Defectos: A veces es  muy radical, cuando algo no le gusta o cree que alguien no está a gusto con ella, desaparece, cierra puerta y no se la vuelve a ver.

Virtudes: Es talentosa para las artes en general, aprende con facilidad cualquier cosa que se proponga y tiene don de palabra.

Qué se le da bien: Crear, materializar sus ideas, recitar.

Qué se le hace complicado: Desahogarse con los demás, ella siempre está bien.

Idiomas que habla: Español, Gallego e Inglés

Música que escucha a todas horas: Gabrielle Aplin, James Blunt, Kodaline, Jason Mraz, Bidry, Norah Jones, Iron&Wine y Xavier Rudd

Tiene algún secreto oculto?: Si y sólo lo sabe su hermano.


Su relación con su familia: 

Miranda viene de una familia feliz y unida, donde no hay secretos, se habla de todos los temas y no se juzgan los unos a los otros. 
Tanto ella como su mellizo crecieron en un hogar creativo, donde no había televisión ni teléfono, sus padres compartieron su amor a la naturaleza, a los libros, a las pinturas y sobretodo a la música.

Miranda y Davide vivieron con libertad absoluta, sus padres les repetían que el límite sólo era el cielo, y que mientras no hicieran daño a nadie, eran libres y capaces de hacer lo que quisieran.

Y la suerte quiso que ambos fueran mellizos, así se sentían menos solos en esa casa libre, cuando sus padres estaban en pleno proceso creativo podían llegar a olvidarse de los niños, el padre se encerraba durante horas e incluso días en su taller para esculpir, hasta que no acababa una pieza no salía de allí. 

Su madre, en cambio pintaba, pero para ello debía experimentar cambios de emociones, decía que así los cuadros tendrían alma de verdad. Por la mañana subía a la buhardilla con una botella de whisky y otra de ron, sus cigarros y la marihuana. Pasaba las horas pintando, bebiendo, fumando y se olvidaba de los niños.

Miranda y Davide jamás pudieron reprochar nada a sus padres, entendían que el proceso creativo era ese, y pensaban que en todas las casas se vivía como en la suya.

Así que se unieron más (si cabe) se amaban y protegían por encima de todas las cosas.

Siempre juntos, compartiendo amistades, aficiones, alegrías y confidencias.

Fue cuando Miranda decidió irse a estudiar a Santiago de Compostela que hizo tambalear esa unión.

Miranda se fue, Davide se quedó y cuando Miranda acabó la carrera decidió irse a Irlanda, decía que le sentaba bien estar lejos y a solas, que así se conocería mejor y que jamás menguaría el amor por su hermano, que hablarían todos los días y si él necesitaba cualquier cosa ella cogería el primer vuelo para estar con él.

Pero no fue así, Davide terminó su carrera de Turismo en A Coruña y se comprometió con Laura, pero cuando Miranda le llamó desesperada y llorando fue él quien lo dejó todo y cogió el primer vuelo para Dublín, donde se encontró con una hermana angustiada y triste que necesitaba el abrazo de su hermano para recomponer su alma, su vida.


Su primer amor y el actual:

Sin duda el primer amor real, fue (es y será) su mellizo, esa relación es inquebrantable, amor puro y sincero. Davide era parte de ella, sin él no entendía su existencia.

Su primer amor fue Niall, un músico pelirrojo de ojos alegres azules, rastas largas y eterna sonrisa, 34 años pero parecía diez menos, tocaba en la calle porque según él, su misión era hacer feliz a las personas, así que inundaba las calles de Dublín con su música y sus canciones. 

Niall le dio los años más bonitos de su vida y el regalo más preciado. Miranda era feliz, radiaba luz, por primera vez se sentía completa sin la necesidad de estar con Davide.

Vivían en una autocaravana, ella enseñaba español en un colegio irlandés, y por las tardes se dedicaba a dibujar en cualquier plaza sentada al lado de Niall, dejando que la música le inspirara.

No necesitaban mucho más para vivir. 

Sin saberlo que habría más y que luego lo perdería todo.

Niall le dio el que sería el verdadero Amor de Miranda, inigualable al amor de su hermano o al que sentía con Niall, porque el amor a un hijo es más fuerte y poderoso que cualquier otro conocido.




-Con Miranda me pasa como con Asier, que son dos personajes que me están gustando mucho y les voy a dar más protagonismo en el blog, así que pronto escribiré más.

Recordaros que los Jueves son de Asier, quizá los Martes son de Miranda. ¿os gustaría saber más de sus vidas?, dejármelo en los comentarios que así veo si os interesa o no.


María CreeyCrea
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