19 de 100 "Aunque mi luz no sea blanca"



Aunque mi Luz no sea Blanca.

Esta mañana ha sido complicada para Hebe, al despertar se ha encontrado una carta en el buzón sin sello ni remitente, un sobre mal cerrado y dentro una nota:
 "Querida Hebe, siempre te encuentro, da igual dónde te escondas y lo que hagas. Sé donde estás en cada momento y cuando menos lo esperes me verás detrás de ti".

La ansiedad y los nervios la han invadido, se ha quedado encerrada en casa, anulando así todas sus clases de yoga, sus encuentros de los martes, sabe que nadie puede verla crispada ni alterada.

Ul no está, se ha marchado unos días a un encuentro en Mallorca, así que no tiene con quien hablar, con quien desahogarse.

La carta la ha guardado en el tercer cajón de la cómoda, y la mira de reojo, respira profundamente varias veces y decide hacer algún Kriya y sonreír para transmutar su sentir.

Pero no hay manera, su cabeza está en la carta, así que se pone a meditar y a recitar:


Te amo, te amo, te amo
Soy amor, amante y amada
Soy vida pura y sin fin
Recibo amor
Me permito vibrar y volver a mi centro.

Sonríe, se relaja y encuentra su paz, pero en verdad está recitando:

--> Te odio, te odio, te odio
Soy oscuridad, muerte y dolor
Huelo tu sangre en mi cuchillo
Tu miedo me excita
Me permito ser yo y volver a matar.<--

-->Se levanta va hacia el armario de la cocina y coge un cuchillo, sale a la calle y graba en la puerta del buzón "Aquí te espero" no tenía previsto volver a matar tan pronto, pero si es lo que él quiere, volverá a jugar.<--

Vuelve a entrar en casa, se pone su ropa más alegre, se recoge el pelo en su turbante de flores, se pone las sandalias, coge el capazo de mimbre y vuelve a salir por la puerta.

Camina calle arriba hacia la ferretería, toca hacer una compra para estar preparada.

Pasea despacio, sonriendo a todo el que se cruza con ella, los mira a los ojos intentando averiguar si saben algo que a ella le pueda interesar.

Al llegar a la plaza de las tres culturas es donde lo ve pasar montado en su vieja Harley.

Se miran, se reconocen, se atraen. Ella le sonríe y le hace un gesto para que se acerque a la vez que le muestra las palmas de las manos en señal de inocencia, en son de paz.

--> -¡Ay viejo, no tendrías que haber venido a buscarme!, no tuviste suficiente cuando te arranqué la polla, acércate que te remataré en esta plaza tan blanca y brillante. La vieja Hebe sigue estando aquí!- susurra mientras sigue sonriéndolo.<--

María CreeyCrea
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